Diez alimentos desaconsejados para el bebé
29 septiembre, 2016

Cuándo sacar el chupete

La succión desde la panza

Los bebés comienzan a desarrollar el instinto de succión ya en la panza de su mamá. Esta acción es un acto reflejo que le permite no sólo alimentarse, sino también adaptarse a la vida que le espera fuera. El succionar le proporciona relajación, placer y consuelo cuando siente miedo o ansiedad. Es así que actúa como un sedante.

¿Dedo o chupete?

Durante los dos primeros años de vida, el niño transita la fase oral y su mundo afectivo gira en torno a las actividades que tienen relación con la boca: la succión, la alimentación, morder o chupar objetos. A medida que aumenta su desarrollo emocional, encuentra otras formas de controlar los temores. Conviene que en esta etapa el niño utilice el chupete y no el dedo, ya que este último es más difícil de erradicar. Uno no puede hacer desaparecer una parte del cuerpo.

Es momento de dejarlo ir

Alrededor de los dos años puede comenzar el abandono progresivo del chupete, al punto de usarlo sólo para dormir. Debemos ser comprensivos y ofrecerle alternativas cuando el pequeño sienta inseguridad, ansiedad o miedo. El apoyo afectivo del papá y la mamá, o el abrazo a un muñeco de peluche pueden ser algunos sustitutos.

No se aconseja forzarlo a abandonar el chupete antes de que disponga de madurez suficiente, porque es probable que comience a chuparse el dedo. Colocar en éste productos amargos o guantes al niño es totalmente desaconsejable. Las peleas, las amenazas, los chantajes o el castigo son ineficaces y sólo conducen a minar su autoestima, y le generan displacer, introversión y timidez.

Operativo ¡adiós chupete!

Hay que buscar el momento idóneo para comenzar. Cuando pida el chupete durante el día, en vez de negárselo directamente, ofrézcanle actividades alternativas que lo mantengan ocupado y distraído. Conviene observar en qué momentos recurre al chupete para obtener consuelo, saber qué es lo que le preocupa y ofrecerle apoyo afectivo. Hay que procurar que el pequeño no lo vea si no se le permitirá utilizarlo. Y, cuando por fin lo abandone, no volver a dárselo. El mejor remedio para no caer en la tentación es no tenerlo en casa.

Contraindicación del chupete “crónico

Usar el chupete habitualmente más allá de los dos años puede producir un desplazamiento del maxilar superior de forma que no coincidan los dientes superiores con los inferiores al cerrar la boca. Esto repercute de forma negativa en el desarrollo de la pronunciación y la masticación.